
Los Tuzos han mostrado en las últimas semanas una cara muy distinta a la exhibida en el torneo regular, no sólo en la cuestión de los jugadores sino también en la dirección técnica.
El nivel de juego ofrecido por Pachuca en la Final de la Concacaf y en los cuartos de final del Bicentenario 2010 ha sido muy superior a lo que nos enseñó el plantel a lo largo del año futbolístico en que Rivarola ha dirigido al equipo.
La forma en que el Tuzo exhibió al todavía campeón y súper líder sorprendió a propios y extraños dejando aún muy cortó el marcador global final, en el que, de haber sido contundentes, la eliminación al Monterrey hubiera sido escandalosa e histórica.
Guillermo Daniel Rivarola, de llevarse los abucheos se ha ganado las palmas, y es que pareciera que el “tiburón” en los últimos juegos logró su maduración como técnico de Pachuca, encontrando por fin la manija de un plantel al que le ha costado sudor y lágrimas dirigir, y hoy en día, demuestra planteamientos inteligentes , eficientes, y modificaciones que funcionan a la perfección.
Rivarola les ganó las partidas a Meza y a Vucetich, quienes sabemos, son técnicos de sobrada experiencia, y lo hizo rompiendo todos los pronósticos. Al Tuzo todo mundo se encargó de hacerlo ver como víctima ante Cruz Azul y rayados, y a pesar de que a los blanquiazules les faltó en la definición, nadie pone en duda la superioridad mostrada sobre estos equipos, sobretodo en la cuestión táctica en la que Guillermo Daniel goleó en ambos enfrentamientos.
El fútbol se ha encargado de darle a cada quien su justo sitio. La Directiva Tuza aguantó a Rivarola a pie firme, fieles a sus principios y ante la presión de los medios y aficionados que pedían su cabeza. El premio es palpable; un título más en la Concacaf que le da el boleto para otro Mundial de Clubes; y ser animador y serio aspirante al título de la fiesta grande del Bicentenario 2010.



